
Ángeles tiene 14 anos. A simple vista pareciera ser otra adolescente que vive solo para arreglarse el pelo, para tener el maquillaje perfecto y para vestir bien. Sus grandes ojos marrón oscuro se llenan de vida cuando habla de sus temas favoritos; la música, sus amigos, y su futura fiesta de quinceañera. Cuando la conocí me pareció una chica muy inteligente, creativa, y alegre. Pero un día en clase, nos toco hablar sobre el estado de Arizona y su zona desértica. Ese día su sonrisa se borro, su alegría se desvaneció y, al terminar la clase la llame para preguntarle como estaba.
Aunque al principio no quiso hablar, tras mi insistencia, ella me contó sobre su propia experiencia con el desierto. Tenia apenas 10 anos cuando lo cruzo. “Nunca he caminado tanto en mi vida” me dijo. “Hubo una noche en la cual llegué a pensar que no iba a sobrevivir”. Diez anos tenia esta niña. Y desde ese día, cada vez que pienso en Ángeles solo quisiera haber estado allí, para abrazarla, para hacerla sentir segura. Con vergüenza me he atrevido a preguntarle a Dios; Padre ¿La viste alli en el desierto? ¿Viste su dolor, Señor?
Desde que escuche la historia de Ángeles, el desierto para mi tomo otra forma. Ahora no lo veo con arena pura, bañada levemente con el viento con algunos camellos y uno que otro hermoso oasis. El desierto ahora me parece mas oscuro, mas cruel. Engañoso quizás, pues durante el día te hace creer que no necesitas todo lo que llevas puesto y en la noche te hace maldecir el haberte desecho de lo que traías. Sin duda el desierto es cruel, es mortífero.
Ángeles salio del desierto después de tres días, pero el desierto nunca la ha dejado. A su edad debiera ser una niña disfrutando de su adolescencia, pero vive sumergida en un en miedo. Su madre espera demasiado de ella; que haga todas las tareas de su casa, que cuide a sus hermanos (prácticamente que esa su otra madre). La familia de Ángeles aun no han podido arreglar sus documentos, lo que significa que hay veces que no salen de su casa por temor a redadas. Ángeles desconfía de todos y de todo. ¿Como puede alguien vivir así? ¿Como vivir con tanto miedo, con tanto temor? Viven en soledad, con el frío del rechazo y el calor de los comentarios racistas. ¿No es eso parecido a vivir en el desierto? Una niña, es una niña, 11 anos tenia, hoy tiene 16, y todavía carga con el desierto en su alma...
*El resto de este tema es presentado como parte de una serie con el titulo del blog. Para contactar a la oradora, escriba a zvwritings@yahoo.com
